Tomas y yo nos encontrábamos camino hacia el ingreso, donde supuestamente estaría esperando la joven:
- ¿Acaso sabes siquiera quien es ella? – Pregunto Tomas
- No, no tengo ni idea…
- ¡¿Y porque rayos la aceptaste?!
- ¡Ya te dije que no lo sé! – Levante la voz – Según me dijo, ella me esperaría a la salida del colegio… Allí intentare hacer que responda todas mis preguntas…
- ¿Y crees que las responderá?
- No lo sé… Esa es mi gran duda…
Finalmente llegamos al jardín de la institución, ella se encontraba a unos ocho metros de distancia, esperando por mí, apoyando su hermoso rostro contra el portón:
- Sera mejor que me retire, recuerda la reunión de esta noche…
- Claro, iré… Antes quiero arreglar todo esto…
- Bien…
Tomas se alejaba lentamente del lugar, gire mi rostro. Ella se había dado cuenta de mi presencia y caminaba hacia mí persona con tranquilidad:
- Finalmente llegaste… Tenía miedo de que no vinieras…
- Ho… Hola - Respondí avergonzado ¿A qué se refería con eso? ¿Acaso insinuaba que había llegado tarde? ¡¿Cómo mierda me tomaría en serio si llegaba tarde?! – Perdón por la tardanza… - Solo pude decir eso…
Caminamos unos pasos y nos asentamos en una banca, para entonces mirarnos mutuamente:
- Y… ¿Cómo te llamas? – Pregunté
- ¿Aceptaste salir conmigo sin siquiera saber mi nombre…? ¿En serio? – Respondió ella
- Si, hablando de ello… Realmente no pensé a la hora de responderte… Como ya dijiste ni siquiera se tu nombre…
- Tienes un punto… ¡Pero tu aceptaste, no dejare que te vayas tan fácilmente!
- ¡No! Ese no es lo que quería decir… Me refiero a que deberíamos conocernos mejor para poder… Tú ya sabes…
- ¿De qué hablamos exactamente? – Preguntó ella
- Hablamos de que sería mejor conocernos antes de comenzar una relación…
- ¿Una relación? ¿De que estas hablando? ¿Quién hablo de estar en una relación?
- ¿Tú no pediste salir conmigo?
- ¡Claro! Necesitaba que alguien me enseñara la ciudad, me mude hace unos días y no conozco a nadie, pensé que tú podrías enseñármela…
- Entonces… No querías ser mi novia ¿O me equivoco?
- Esta conversación se vuelve cada vez más extraña – Pronuncio ella – Claro que no… Como ya dije pensé que podrías enseñarme la ciudad
¡Mierda ¡Había confundido todo!, ¡Había quedado como un imbécil!
- Entonces… ¿Podrás mostrarme el lugar? – Curioseo
- Sí, no hay problema…
- ¿Te parece bien mañana por la tarde? Mañana estoy libre
- Yo también lo estoy…
- Entonces decidido, mañana nos veremos… - Exclamo – Ahora será mejor que me vaya… Adiós
- Hasta mañana…
Sus pies se retiraron con rapidez del lugar, había confundido todo… Aunque era un problema menos…

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