Mis ojos se entrecerraban, el pizarrón que se encontraba frente a mi estaba repleto de instrucciones y diagramas que no me interesaban, pero de todos modos debía aprender.
De repente un bollo de papel golpeo mi rostro y reboto para caer sobre mi butaca. Arrime mi mano y abrí la arrugada hoja con cuidado:
- Espérame después de clases… Debo decirte algo… - Decía el dichoso papel
Levante mi rostro, Tomas se encontraba observándome desde la otra punta del salón, él era quien había mandado el mensaje. Tome mi lapicera y conteste con apuro:
- Bien…
La clase no duró más de media hora en terminar. Me levante de mi asiento y camine hacia Tomas, quien se hallaba quieto en su lugar, me acerque a el:
- ¿Para que me llamaste si ibas a estar aquí? – Indague. El giro su rostro
- ¿De que estas hablando? – Preguntó Tomas embrollado
- ¿Cómo de qué? ¡Claramente hablo sobre el mensaje que me enviaste en clases! – Exclame furioso, pensando que intentaba engañarme – ¿Qué querías?
- Yo no te envié ningún mensaje… Más bien fuiste tu quien lo envió – Alzó una hoja sobre su banco – ¿Ves? – Dijo señalando la respuesta que yo había enviado
Quede boquiabierto, él no había enviado el mensaje, entonces; ¿Quién habría sido? ¿Qué querrían de mí? Era algo que no comprendía, y me costaba bastante encontrar una respuesta valida o que al menos tuviera una pizca de sentido. En ese momento alguien se acercó hacia mí:
- Disculpa… Tu eres Jimmy ¿Cierto?

No hay comentarios:
Publicar un comentario