Mientras tanto en Herobania. Ai se encuentra bajo un gran árbol de frutos rojos, un pequeño descansaba en sus brazos, cabello negro opaco, ojos rojos como los de su padre y una pequeña sonrisa, Kenji, el hijo de Touma finalmente había nacido. Un bebe prodigio, sano y fuerte, Kou y los demás Torem se habían encargado de su nacimiento y se encargarían de cuidarlo junto a Ai en aquel hermoso paraíso en el que ellos se encontraban.
De repente alguien se acercó a Ai, era Kou quien acarreaba algo de alimento para el niño
- Debe estar hambriento… Debería comer algo- Sugirió Kou
- No lo creo… Hace unas horas comió algo de fruto – Explico Ai con una sonrisa, mientras lo observaba detenidamente
- Es igual a él… Debes extrañarlo…
- Así es, pero entiendo que no pueda ser así, es su trabajo… - Dijo ella – Y él también debe tener ganas de verlo, de ver a su padre – Afirmo refiriéndose al niño
- Así es… Pero algo me dice que dentro de poco podré verlo, le diré que venga lo antes posible…
- Ni hace falta, cuando pueda estoy segura de que vendrá…
- Si, de seguro así será… - Respondió Kou
Kou estiro su cuello y se alejó de Ai lentamente, el niño abrió los ojos, el brillo de sus ojos resplandecía como una estrella en el firmamento, era hermoso.
La noche en aquel lugar era igual de tranquila que el día, solo se oía el sonido de las bestias a las cuales Ai ya había conocido completamente, desde aquella vez no había sido más que paz y tranquilidad en aquel hermoso edén.
- Ya pasara un año ¿Eh? Ya quiero que vuelva… - Susurro Ai - Espero que se encuentre bien...

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