La nave se acercaba lentamente hacia la ciudad, mientras tanto en ella los terroristas de nivel bajo comandados por Retorn seguían causando muerte y ruina. Una catástrofe se acercaba lentamente, y junto a ella una única salvación; Touma y los demás.
Para empeorar las cosas los comandantes que Retorn dirigía eran extraordinariamente fuertes, poseían un poder sin igual, el cual se esgrimiría substancialmente para regir el mundo junto a su amo.
Retorn se encontraba sentado, eminente en su trono el cual se hallaba escaleras arriba, en una tarima suplida a la nave, con la misma pose de siempre, puño sosteniendo su cabeza sin energías. Los comandantes se encontraban unos niveles debajo de la plataforma, reguardando a su amo quien siquiera los observaba
- Señor… ¿Usted cree que el escuadrón realmente se encuentre aquí? – Pregunto en un momento uno de los comandantes, con la mirada alta y sin girar su rostro
- No lo sé… Como ya dije en la reunión, con mi poder pude observar su nave… Creemos que podrían encontrarse en una dimensión aparte… - Respondió Retorn – Pero creo que hay grandes posibilidades…
Una sonrisa se inyecto en el rostro del comandante
- Espero que así sea… - Explico él. Poseía grandes ojos saltones y pelo lacio y largo, su nombre era Onudrin y era uno de los comandantes más simpatizados a su amo – Mi sed de sangre cada vez es más magna…
Los demás comandantes (Aunque uno de ellos no se encontraba) escuchaban la conversación, algunos de ellos con la misma sonrisa que Onudrin, esperando al igual que el poder combatir contra alguien afanoso como ellos.
Las horas pasaban y el entrenamiento del escuadrón proseguía, todos esperaban con ansias la hora en la que finalmente saldrían. Sus poderes incrementaban gradualmente a medida que los días pasaban, después de todo debían batallar contra alguien que había acabado con dos Jefes del nivel de Touma, no era algo que pudieran ignorar tan fácilmente.
Mientras tanto en el erial sempiterno, Kazama había sido liberado del ataque de Genji, ahora podía mover su cuerpo aunque sin mucha facilidad, sus fuerzas habían disminuido increíblemente y su necesidad de descansar era increíble, después de todo siquiera había podido dormir mientras se encontraba paralizado
- Acabare con ese maldito… - Susurraba Kazama mientras se arrastraba por el suelo como una oruga a punto de morir – Juro que acabare con ese maldito…
Solo quedan unas cuantas horas hasta que la nave llegue y el entrenamiento acabe ¿Serán capases Touma y los demás de detener la atrocidad que está a punto de comenzar?

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