_ Eres muy callada – Exclame sin dejar de caminar
_ Si, perdón, realmente no sé qué decir – Respondió Mei
_ Yo tampoco, intento decir lo primero que se me viene a la mente
_ ¿Lo primero? Tienes alguna mascota – Pregunto pensativa
_ Realmente no, pero hay un gato, un gato negro, que siempre me acompaña a donde vaya
El silencio renació durante unos segundos
_ ¡¿Algún día me dejarías conocerlo?! – Pregunto Mei tímidamente
Yo la observe, su hermoso pelo negro tapaba su ojo derecho, se veía hermosa
_ Claro, cuando quieras – Respondí felizmente
Por fin había llegado el momento en que poda hablar medianamente normal con ella y así seguimos durante unos cuantos minutos, hablando de cada uno, intentando conocernos. Cuando nos dimos cuenta ya habíamos llegado a su casa, era pequeña y hermosa a la vez
_ Bueno, aquí es mi casa
_ Bien, creo que debería volver a la mía
Di la vuelta para irme, coloque mis manos en mis bolsillos y comencé a caminar hacia mi hogar
_ ¡Hoy la pase muy bien!
Gire la cabeza, nuevamente estaba agachada, muy tímidamente. Yo me acerque a ella y con mi mano levante su cabeza
_ No estés agachada, mira hacia adelante – Dije felizmente, aunque savia que yo no era la mejor persona para decir eso
Ella me observo fijamente, nuestras miradas se cruzaron y lentamente nuestros labios se comenzaron a acercar, era mi primer beso, con mi primer amor, un beso que recordaría por toda la vida.

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