La Joven detuvo su camino al oír mi voz, un leve viento movía su cabello de un lado para otro, el silencio se había apoderado de la situación. Hasta que, Mei dio la vuelta, una bella sonrisa se había adueñado de su rostro, lagrimas brotaban de sus ojos a una velocidad impresionante
_ ¡Si! ¡Si, saldré contigo! – Respondió fuertemente ella
Mi rostro comenzó a sufrir cambios, el musculo superior de mi labio comenzó a descender, ¡Era una sonrisa! Era el momento más feliz de mi vida, siempre había sido ignorado y mal visto, pero por primera vez era feliz.
El día pasó rápidamente, habíamos quedado en vernos al otro día, en la mañana. No solo me había visitado y dicho su nombre, sino que ahora saldría con ella, no me podía contener, estaba ansioso.
Un enorme sol brillaba fuertemente justo enfrente de mis ojos, pero aun hacia bastante frio. Ya casi era la hora, yo había llegado bien temprano al lugar de encuentro, estaba muy emocionado.
El lugar estaba inundado de gente, ancianos, niños y adultos, toda clase de personas desconocidas para mí. Pero había alguien a quien si conocía, alguien que a lo lejos podía ver llegar, acercandose lentamente hacia mí, ya era la hora del encuentro.

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