_ ¿Te… Tenma es mi hermano? – Pregunta Touma
_ Así es, y no solo eso, sigue mirando… – Exclama Kumitzu
Touma gira la cabeza. Esta vez el holograma mostraba a dos personas encapuchadas, a las cuales Touma reconoció de inmediato, eran él y Kaurobo. Touma había vendido su alma al demonio, y el terror alrededor de ellos era impresionante.
Rápidamente la escena cambia, Touma está peleando con un Jefe al cual logra reconocer es Tenma, y junto a él se encontraba una persona, que aunque nunca la había visto, lo conocía mejor que nadie, su hijo.
La batalla acaba, Tenma cae al suelo, con un enorme agujero en su pecho, marcando su cuerpo sangriento en el frio escenario. Touma comienza a acercarse a su hijo. Coloca su mano en sus hombros y nombra unas palabras las cuales Touma no puede oír.
El holograma se corta, Touma sorprendido cae lentamente al suelo, con cara de angustia y miedo. Kumitzu se acerca
_ ¿Ahora entiendes porque te traje aquí?
Touma lo observa, y sin decir una palabra hace saber que si entendía. Kumitzu toma su hombro y Touma vuelve a su escenario.
Ahora se encuentra rodeado de fuego, sus compañeros, al igual que él, estaban muy heridos. Touma se levanta rápidamente, activa su Kumitzu y expande sus llamas por doquier para apagar el fuego.
Luego de ello toma seis pastillas, una de ellas la traga el, y luego reparte las restantes entre los demás. Touma comienza a caminar hacia Kou para luego colocar su mano izquierda en su cabeza. Inmediatamente los ojos del Torem se abren y él se levanta. Todos están como nuevos y listos para acabar con Kaurobo.
_ ¿Están listos? – Pregunta Touma
Todos sonríen, haciéndole saber a Touma que estaban más que preparados, Touma a igual que ellos le sonríe y todos comienzan a correr hacia la montaña, con una incontrolable sed de sangre y una enorme sonrisa tallada en sus rostros.

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